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Desratizaciones - Control de ratas - Desrodentizaciones

Los roedores deben ser obligatoriamente combatidos según la Ley 11843 Profilaxis de la Peste. Las desratizaciones periódicas son preventivas y a la vez curativas. Dependiendo del establecimiento a tratar y otros factores, se utilizan cebos rodenticidas, pegamentos, jaulas, trampas o repelentes.

De manera preventiva, es necesario la eliminación de malezas, escombros, proliferación de vegetación y otras condiciones que contribuyan a la supervivencia de los roedores. Los tachos de basura deben limpiarse regularmente, los de dentro y los de fuera de la instalación. 

Para enfrentar y erradicar la plaga se utilizan tanto productos quimicos como trampas. Unos y otros deben ser aplicados por personal debidamente preparado y siguiendo las normas de los fabricantes. Solo así se garantiza la eficacia y se evitan daños a personas y animales que no son el objetivo. 

Con respecto a los cebos exteriores, es importante usar sólo los raticidas autorizados para ese uso y en las condiciones que marca el fabricante. 

Se localizarán en dispositivos específicos que garanticen la debida eficacia contra los roedores y protección, con objeto de evitar el acceso a los mismos de animales que no son el objetivo y de personas (niños), así como para proteger elrodenticida de las inclemencias meterológicas. 

En el interior de las instalaciones, los puntos de entrada son los de mayor interés, por ser considerados de alto riesgo, y debe prestarse especial atención al tipo de cebos tóxicos seleccionados para estas zonas.

Los cebos deben estar situados en dispositivos herméticos que únicamente permitan el acceso (entrada-salida) del roedor. Deben estar situados en lugares poco visibles para evitar el contacto con personas y animales que no son nuestro objetivo. 

Pueden usarse cebos (granulados o parafínicos) dispuestos sobre bandejas especiales y señalizadas para tratar zonas inaccesibles o fuera del acceso normal, pero no deben ser esparcidos indiscriminadamente por la instalación. 

Entre los métodos no químicos de control se incluye dos tipo de trampas, las viscosas o pegamentosas (de adherencia o trampas de pegamento) y las de golpe seco o atrapamiento que, si bien tienen un carácter puntual en operaciones de desratización, pueden alcanzar importancia en ciertos edificios. 

También pueden usarse trampas de captura viva.

Se situarán en la trayectoria de los roedores (junto a las paredes), con objeto de asegurar su eficacia, y deben ser revisadas diariamente, al menos durante dos semanas para evaluar la situación y en su caso definir actuaciones de otra naturaleza, bien sea de tipo preventivo (pasivo) o de carácter químico (rodenticidas).

Ver la Ley 11843 - Profilaxis de la Peste. Cliquee en el Link